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"El Acueducto nos puede dar mucho dinero"

Fernando Aranguren "El Norte de Castilla" | 21 de mayo de 2007

Javier Giráldez, de 61 años, es abogado y empresario. Tiene cinco hijos, fruto de dos de sus tres matrimonios, y aspira por segunda vez a la Alcaldía de Segovia por Alternativa Segoviana Independiente (ASí). Hace cuatro años se quedó al borde -«a voto y medio», precisa- de ser elegido concejal. Cree necesaria su presencia en el Ayuntamiento para centrar a socialistas y populares y acepta que ser calificado como el candidato del buen rollo.

Hace cuatro años con condiciones favorables para ser el factor sorpresa no salió elegido. ¿Por qué cree que ahora será distinto?

Hace cuatro años no había Alcaldía, pero ocurrieron circunstancias que conviene analizar. En febrero empezó la guerra de Irak y eso supuso un enfrentamiento entre PSOE y PP que polarizó las cosas. Además, éramos un partido que aparecíamos y en Segovia las cosas cuestan, porque todo se ve con calma. Esta vez estamos más asentados y en 14 pueblos y con un discurso más ordenado las posibilidades son mayores.

¿No teme que en la gente quede el recuerdo de que votar ASí es tirar el voto?

Yo diría que conseguimos un concejal. El hecho de que la Ley D´Hont nos castigase, no oculta que tuvimos más de 1.500 votos, lo que no es nada despreciable, y que nos quedamos a voto y medio del 5% puro para sacarlo.

Se le nota esta vez como con desgana, menos fresco y divertido. ¿Quiere romper con una imagen de cierta frivolidad?

Le reconozco todas las imágenes que me quiera atribuir pero yo soy un profesional, un empresario y un político serio y con rigor, como demostré durante mis ocho años de Alcaldía en Torrecaballeros. En las anteriores elecciones en las que quizá pecamos de demasiado folklóricos. El tema del globo resultó muy divertido, pero ahora creo que no estamos para diversiones y que Segovia ha dejado pasar todos los trenes y va a llegar al de Alta Velocidad sin haber pasado por el de cercanías. Estamos en pelotas, si se puede decir, sin ni siquiera el Plan General de Ordenación Urbana aprobado, y eso es un problema gravísimo.

Usted se ha postulado o le han postulado como candidato del PP. ¿Qué tienen en común?, ¿es el PP de derechas? ¿lo es usted?

Soy un hombre de mi tiempo. En la universidad, en pleno franquismo, fui de la Federación Universitaria Democrática de España; estuve en Mayo del 68 en París, defendiendo aquel momento histórico, fantástico para el mundo entero, que demostró que las cosas a veces se pueden cambiar, y ahora, con los años, me he ido asentando. No me considero de derechas ni de izquierdas, sino de un centro plural.

Ahora pone empeño en proclamarse de centro y conciliador. ¿Es usted el candidato del buen rollo?

En una buena definición. Pero más que del buen rollo soy el candidato del progreso de Segovia, que no será posible si nos unimos los segovianos para, algo tan elemental, como sacar adelante un proyecto de ciudad. Si no, Segovia será lo de siempre, la ciudad del 'porque tú lo digas' y, claro, se acabó la discusión. Y como nos va mucho la tensión y el 'yo soy más chulo que tú' al final lo que tenemos es un problema de semántica, de hablar, más que de fondo. Lo que nos falta es la palabra.

¿Que pasó con Carlos Gila, que lo presentaron como el gran baluarte centrista de la candidatura y luego desapareció?

La idea del centro es importante en nuestra política y Carlos Gila se presentó como una buena opción, pero que no llegamos a ponerla en marcha.

Así, sin más.

Sin más.

Le gusta juntar churras con merinas. Hay en su lista a personas de perfil místico-ecologista y otras de acreditada dureza empresarial. ¿Cómo consigue juntar a gente tan dispar?

Eso es un arte personal. Es así, es lo que hay que hacer: unir las fuerzas, sentarse a hablar, porque cuando la hacemos llegamos a cosas positivas.

¿Le seduce mucho la política hasta el punto de sacrificar su vida empresarial y vocaciones personales como viajar?

Tengo 61 años, que es una edad viajada, suficiente y con tiempo por delante. Mi faceta de empresario la está asumiendo mi hija mayor y ahora tengo tiempo y experiencia. El sacrificio de mi vida viajera lo hago con gusto.

Vayamos al programa. ¿Qué quiere para Segovia?

Segovia es una ciudad de provincias, amable y con entorno agradable, pero me gustaría que fuera imprescindible, como Avignon en Francia o Eton y Cambridge en Inglaterra; que por su situación geográfica y entorno pueden ser la gran ciudad de la cultura, pero cuidando al extremo sus valores que son fundamentales. Amable, cuidada, limpia, con un tráfico que funcione, un aparcamiento de verdad y hacer de ella una ciudad de la cultura. La ciudad y la situación geográfica es privilegiada.

¿Necesita ese modelo un cambio en la actitud de los segovianos?

De los segovianos no, de los políticos, que son los que se empeñan en espectáculos dantescos como el boicot de la señora del PP a Radio Segovia. No es posible que una pelea entre Polanco y Rajoy afecte a la vida municipal nuestra. ¿Pero qué está pasando aquí?

Ahora que la cita, veo que coinciden Escudero y usted al proponer tranvías.

Eso es una vieja historia, muy bonita, de cuando se quiso unir a Segovia con La Granja con tranvía. Nosotros ya la llevamos hace cuatro años.

La del túnel de Salcedo (por debajo del recinto amurallado) también tiene sus años.

El problema de esa idea es que surgió en los 70 cuando era imposible horadar la roca más que soltando pepinazos, lo que tenía un riesgo para Segovia y se descartó por miedo. Ahora, con las nuevas técnicas se puede tunelar sin riesgos. Tendría 400 metros y resolvería perfectamente el problema de la transversalidad de la ciudad. Nosotros incorporamos en ese túnel un parking, a ver si así dejamos en paz al paseo del Salón.

Usted dijo que lo que en verdad le hubiese gustado es ser obispo.

Es que de niño, como era pequeño, me fijaba en los pies de Don Daniel Llorente, que llevaba unas zapatillas de seda con un broche dorado que era espectacular. Ser obispo era lo máximo y entonces jugabas a ser obispo o Franco.

Y si fuera obispo ¿qué haría con la Huerta del Seminario?

Si fuera obispo haría lo que la Iglesia debe hacer en este caso.

¿Y qué es?

Es que no soy obispo.

¿Cree necesaria la Huerta del Seminario para la ciudad?

Sinceramente, no.

¿De lo que propone que es lo que antes quisiera que fuera bendecido con un hisopo?

Hay que empezar por las infraestructuras. Ahora Segovia es una ciudad difícil e imposible, porque no tiene la gente como acceder a ella. Todos nos encontramos los fines de semana con turistas desesperados que no saben si tirarse al río o al alcalde, porque están en un ratonera y no saben qué hacer con el coche.

¿Entonces los aparcamientos?

No solo. Viales que resuelvan el problema de una ciudad longitudinal con problemas de transversalidad. Y embellecer la ciudad, que está fea y llena de cables; y tener locales para desarrollar lo que yo llamo el negocio de la cultura, para que Segovia encuentre la identidad de las ciudades imprescindibles. Un desarrollo universitario, un gran auditorio con ópera y música de calidad y aprovechar un monumento como el Acueducto para ponerlo en solfa. Es tan espectacular que habría que utilizarlo como el gran elemento de Segovia, para ponerlo en valor y en pesetas, porque nos puede dar mucho dinero.

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