"Ser de centro supone, esencialmente, una actitud, es poseer un talante conciliador que no "talante" a secas"
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Desde las últimas elecciones generales que sellaron los atentados del 11 M con la derrota electoral del PP y, por tanto, con el cambio de gobierno, vivimos un enfrentamiento radical y sin descanso entre izquierdas y derechas. Estamos asistiendo a un lamentable espectáculo político que, en gran medida, favorece a minorías antidemocráticas, por la gratuita notoriedad que se da a los conflictos creados por el terrorismo islámico, ETA y sus voceros de Batasuna.
Igualmente, los nacionalismos han cobrado en esta legislatura un protagonismo desmedido con las muy discutibles reformas estatutarias. Un referedum tras otro han demostrado el escaso apoyo ciudadano a semejantes reformas, además de no satisfacer al todo ni a las partes. Reformas que, también, han sido causa de graves enfrentamientos entre izquierdas y derechas.
Tanto las aspiraciones autonómicas, como los problemas causados por los terrorismos, vienen ocupando, sin pausa ni matices, una agria contienda política. Cuando la razón debería inclinarse hacia el entendimiento entre los grandes partidos para la solución de auténticos problemas de Estado, ocurre todo lo contrario, son la causa de la más cruda apertura de un enorme abismo en los discursos de unos y otros.
Mientras, la paciente ciudadanía observa perpleja que la política nacional se aleja del debate de sus problemas cotidianos y demora la solución de los mismos o no los soluciona jamás.
La confrontación entre los grandes partidos ha sido siempre fatal para España. Recordando al poeta "parece que media España ha de morir de la otra media". Somos muchos los que deploramos tal posibilidad y debemos tratar de evitarla.
Debemos tratar de hacerlo desde la moderación histórica del CENTRO político, una necesaria vía en escenarios de continuada crispación. Esta sería la solución y el lugar de encuentro de todas aquellas personas de ánimo conciliador, amigas de la concordia social y política que consideren que la unión y la suma de esfuerzos en armonía contribuyen, decisivamente, en la construcción de un mejor futuro para todos y en la solución de los problemas reales de las sociedades democráticas. El verdadero motor de la de la convivencia política y ciudadana es la conciencia del "nosotros", la firme voluntad de vivir juntos.
La derecha y la izquierda han entrado en una crisis inexplicable en su lucha por excluir al otro de la participación en la solución de graves problemas de Estado y de la necesaria colaboración en la construcción del país. Unos y otros están perdiendo sus fundamentos y se están forzando, mutuamente, a convertir la acción política en una mera estrategia de poder.
Han dejado de cooperar entre ellos y se alejan a pasos agigantados de la voluntad de servir a los ciudadanos que les dieron su apoyo. Están poniendo en riesgo el Estado de todos, sometiendo a una permanente erosión las instituciones y la convivencia. Los adversarios se han convertido en enemigos y esto no es lícito, por legítimas que sean sus acciones.
El CENTRO es la alianza de todos los que rechazamos esos comportamientos, con ella debemos frenar la creciente radicalización política para recuperar los valores de la moderación. Es una noble solución para hermanar a quienes los están corrompiendo y defraudando, puesto que el servicio a lo común debe estar por encima de cualquier tipo de sectarismo.
Ser de centro supone, esencialmente, una actitud, es poseer un talante conciliador que no "talante" a secas. El centro es la mutua tolerancia y el diálogo que hacen posible la colaboración y el acuerdo. Es enfrentarse en sana competencia participando en gran medida en valores y proyectos comunes. Es el debate de ideas entre adversarios, pero nunca entre enemigos irreconciliables.
La actitud del centro puede llegar a ser excelente cuando gran parte de la sociedad comparte esos valores y proyectos comunes. Una democracia sin talante centrista está llamada a dividir la sociedad y a terminar en doloroso y estéril enfrentamiento social. En una situación de enfrentamiento permanente es difícil la acción de gobierno y obtener beneficios para los gobernados. Una democracia en esa situación corre el riesgo de marchitarse y de causar el progresivo alejamiento de la sociedad y la minusvaloración de sus representantes en las instituciones del Estado.
El centro, también, se caracteriza por ser una oferta de equilibrio cuando los radicalismos dominan a un lado y a otro e, incluso, cuando se radicalizan las aspiraciones de los nacionalismos. Dependiendo del grado de radicalización, la oferta de centro puede llegar a ser muy amplia y dar satisfacción a un importante segmento del electorado.
Cuando no se da el talante centrista, izquierdas y derechas se sumergen en una lucha por ocupar el espacio de centro. No para servir a la sociedad, sino para servirse de ella desde sus radicales posiciones. Se procura expulsar al adversario, de supuesta vocación de centro, tratando de excluirle de las decisiones de Estado y, en gran medida, de todas las demás con el apoyo de los grupos más extremistas, incluso de los marginales o autoexcluidos de la convivencia democrática.
En estos casos es cuando surge la imperiosa necesidad de un centro que pueda acoger las aspiraciones de todos aquellos que no desean ser utilizados por izquierdas o derechas.
Alternativa Segoviana Independiente (Así) hace a todos una oferta de centro con la necesaria vocación de conciliar los intereses de los ciudadanos. Sumaremos esfuerzos y voluntades, para resolver con eficacia los verdaderos problemas de los segovianos. Un espacio político para el encuentro de los hombres y mujeres de nuestra tierra. En el que podrán encontrar inmediata respuesta a sus cotidianas e inmediatas preocupaciones. ASI es la voz de CENTRO en Segovia.
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